Lluvia como promesas
Amo la lluvia, su sonido, el olor de la hierba mojada; los días de lluvia me ponen romántica, pensativa hasta inspirada, pero sobre todo me recuerdan a las bendiciones, hay un pasaje en la Biblia en 1 reyes 18:41-46 donde Elias le pide a su siervo que suba y que mire hacia el mar buscando una señal que llovería mientras el estaba postrado en tierra orando porque en aquel tiempo había una gran sequía y el siervo le dice que no ve nada y lo hace subir 7 veces mas y a la séptima el siervo le dice: "Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar", y hubo una gran lluvia 🌧️
Creo que así somos cuando estamos en la espera sintiendo una gran sequía como si estuviéramos en un caluroso desierto, sin respuestas, sin señal alguna de lo que pasará pero me gusta este pasaje porque nos muestra dos cosas importantes la oración de Elias y la obediencia del siervo y aunque era una pequeña nube fue suficiente para que el profeta supiera que el milagro se haría; muchas veces, Dios nos ha dado pequeñas nubes en nuestra vida, algunas han sido grandes nubes grises con rayos y todo anunciando la lluvia pero nos cuesta creer y mas cuando vemos pasar los días y cada vez se hace más lejana esa idea de casarnos a la edad deseada.
Me gusta creer que Dios está al control y aunque me desespere y llore, algo esta haciendo, que por amor a mi y para tranquilizar mi alma me manda pequeñas nubes así que cuando llueve suelo buscar un lugar silencioso en mi casa, cierro los ojos y me digo a mi misma: awww bendiciones!!! y se alegra mi corazón, como si su sonido me confortara y animara a seguir perseverando y se que, si quiero tener esa bendición como el profeta debo orar y como el siervo debo obedecer aunque no vea nada, con la certeza que algún día eso que estoy pidiendo será mio.